Una cooperativa con historia y futuro
Nuestra historia comienza en 1959, cuando un grupo de viticultores de Casas de Guijarro decidió unir esfuerzos para crear algo más grande que ellos mismos. Así nació nuestra cooperativa, impulsada por el trabajo colectivo, el respeto por la tierra y el amor por el vino. Desde entonces, elaboramos vinos honestos, con identidad y con el alma de quienes trabajan la viña cada día.
Nuestra filosofía
Creemos que el vino debe hablar por sí solo, pero también contar la historia de quienes lo hacen posible. Trabajamos con uva local, métodos cuidados y un enfoque claro: hacer un vino que represente a nuestra tierra. No buscamos grandes palabras, solo resultados claros: calidad, respeto y cercanía.
El equipo
Somos una cooperativa, y eso lo cambia todo. No somos una empresa convencional, somos personas del pueblo que apostaron por construir algo juntos. Desde quienes trabajan la viña hasta quienes embotellan o atienden al visitante, todos compartimos la misma visión. Aquí, cada rostro cuenta, cada esfuerzo suma.
Nuestros valores
Lo que somos hoy es el resultado de lo que siempre hemos defendido. No trabajamos solo por producir vino, sino por mantener vivo un modelo que apuesta por el esfuerzo compartido, la honestidad y el respeto por el entorno. Estos valores nos guían en cada decisión, dentro y fuera de la bodega.
Cooperación
Desde nuestros inicios, el trabajo colectivo ha sido la base de todo. Cada miembro aporta, cada decisión se toma en conjunto, y cada logro es compartido.
Transparencia
No ocultamos procesos ni adornamos resultados. Lo que ves es lo que hay: vino elaborado con criterio, accesible y sincero.
Compromiso rural
El territorio forma parte de nuestra identidad. Apostamos por el desarrollo local, por generar oportunidades y por proteger lo que hace único a nuestro entorno.